La media estancia es el reflejo de una realidad: la gente se mueve más. Cambios de trabajo, proyectos, formación, teletrabajo, reformas… y necesidad de un hogar temporal con reglas claras. Para propietarios puede ser una fórmula interesante: suele ofrecer una renta más alta que el alquiler tradicional y menos rotación que el vacacional (si se gestiona bien).
En costa, además, aparece un matiz: hay perfiles que buscan varios meses fuera de temporada, y eso abre oportunidades para viviendas que no quieren jugar al “día a día” del turístico. La clave es convertirlo en producto: vivienda lista, mantenimiento ágil y comunicación profesional. Cuando se hace con orden, es una relación más tranquila para ambas partes.
Donde se tuerce es en la ambigüedad: contratos poco claros, inventarios pobres y expectativas desalineadas. Media estancia no es “alquiler rápido”, es “alquiler bien estructurado”.
Checklist útil
Contrato específico y motivo de temporalidad bien definido.
Inventario fotográfico completo (entrada y salida).
Filtro de solvencia + fianza/garantías adecuadas.
Normas de convivencia y uso de la vivienda.
Gestión de incidencias (mantenimiento en 24–48h).
Errores típicos
Pensar que todo vale “porque son pocos meses”.
No documentar estado (luego vienen conflictos).
No revisar compatibilidad con comunidad/normativa.
Descuidar mantenimiento (la rotación exige rapidez).