[HISTORIAS REALES] Mi primera vivienda vacacional: Cómo encontrar la casa de verano perfecta

23/05/2018

Rafa es profesor de instituto, hace décadas que los adolescentes del centro en el que imparte clases de historia en Castellón son su vida, pero, aunque lo alargó todo lo que pudo, hace un par de años le llegó el momento de retirarse. Y con todo el tiempo libre que iba a tener a partir de ese momento, pensó en cumplir una de sus ilusiones, comprar una vivienda vacacional en Peñíscola.

Cuando le comentó la idea a Carmen, su mujer, no le pudo encantar más. Ella ya se imaginaba con su pareo y su sombrilla sentada en la arena contemplando el castillo de la ciudad. Así que se pusieron a buscar de inmediato.

Rafa tenía unos requisitos indispensables, que tuviera una terracita para poder desayunar al aire libre, una piscina comunitaria en la que poder interactuar con sus vecinos de vez en cuando y dos baños; Carmen sólo tenía uno: que estuviera cerca de la playa.

Inmobiliaria en Peñíscola: los requisitos necesarios para una vivienda vacacional perfecta

Unos amigos que compraron hace algunos años una vivienda vacacional en la playa, les recomendaron una inmobiliaria y a los pocos días acudieron a informarse. Manuel, el agente inmobiliario que les atendió, comprendió al instante lo que Rafa y Carmen estaban buscando, y teniendo claro la localidad en la que querían veranear la búsqueda fue muy rápida.

Fueron a visitar un par de apartamentos durante las siguientes semanas y un adosado, que aunque estaba un poco más alejado de la playa era precioso.

Finalmente se quedaron con uno de los apartamentos, Carmen no estaba dispuesta a renunciar a su cercanía a la playa; “Puedo tomar el sol por la mañana y volver a casa para hacer la comida sin estresarme lo más mínimo” le decía a Rafa. Y él, tenía todo lo que quería en ese apartamento, así que no hizo falta demasiado debate.

Cuando fueron a visitarlo, además, conocieron a unos vecinos e hicieron buenas migas así que tuvieron la corazonada de que allí estarían muy a gusto.

Cómo comprar una segunda vivienda vacacional paso a paso

Para poder hacer una oferta de compra, Rafa y Carmen acudieron a su banco para conocer sus posibilidades. Hace ya varios años que habían pagado la hipoteca de su casa, tenían algunos ahorros procedentes de un plan de pensiones que hicieron hacía algunos años. Así que no hubo ningún problema; el banco les concedió el dinero que les faltaba para pagar el apartamento que pagarían en una pequeña hipoteca a pocos años.

El apartamento estaba amueblado, aunque Carmen quería redecorar el salón y comprar algunas cosas para ponerlo a su gusto. Así que pidieron un poco más de dinero del necesario para poder hacerlo.

Muy pronto, Manuel concertó una cita con el vendedor y el notario, se firmó el contrato de arras y a las pocas semanas la compra se hizo efectiva. Ese verano, Rafa y Carmen ya podrían pasarlo en Peñíscola.

Desde ese verano, Peñíscola se ha convertido en su segunda casa y los veranos han pasado de durar 3 meses a casi medio año; cada vez tienen menos ganas de volver a la ciudad y alejarse del mar. También influyen las tardes de mus con Paco y María, sus vecinos.



CATEGORÍAS: Historias Reales 

TAGS:  

Comparte este post:

¡Suscríbete a nuestra newsletter!