La IA generativa ya acelera tareas clave del sector: redacta fichas con SEO local, clasifica y prioriza leads, y mantiene una atención 24/7. La ganancia es real (tiempos, costes, consistencia). El riesgo también: sesgos, alucinaciones, privacidad y pérdida de voz de marca si no hay control humano.
Descripciones y landing pages: textos coherentes, con palabras clave locales y estructura escaneable.
Lead scoring: respuestas inmediatas y segmentación (tour, financiación, interés real) para elevar ratio de cita.
Soporte 24/7: chat que resuelve dudas frecuentes, deja pre-reservas y agenda visitas.
Tasación asistida (no sustitutiva): bench de comparables, notas de mercado y argumentario para pricing.

RGPD: define qué datos entran en la IA, cómo se almacenan y quién accede.
Human-in-the-loop: revisión humana en pricing, cláusulas, tasación y reclamaciones.
Trazabilidad: prompts y resultados auditables.
Seguridad: entornos separados para datos sensibles, acuerdos con proveedores y roles de acceso.
Biblioteca de prompts curada por equipo (voz, tono, disclaimers).
Guías de estilo para que la IA no “aplane” la marca.
QA editorial (checklist) antes de publicar.
A/B testing en anuncios y páginas: medir, no intuir.

Tiempo de respuesta (chat y correo), ratio de cita por origen, conversión visita→oferta, NPS/satisfacción, y % de textos aprobados sin edición mayor.
En captación: CTR del anuncio, tiempo medio en página y leads cualificados/1000 visitas.
Publicar textos “enlatados” que suenan a robot.
Subir datos sensibles sin protocolo.
Pretender que la IA decida precios o condiciones.
No medir impacto real (quedarse en “nos gusta más”).
¿La IA puede tasar sola? No; asiste. La decisión la toma un profesional.
¿Y la voz de marca? Se protege con guías, prompts y revisión editorial.
¿Legal? Con RGPD + contratos adecuados y control humano, sí.
La IA multiplica productividad si se usa con criterio, control y métricas. En JBM la integramos para mejorar el servicio sin perder la cercanía humana.