Vivir en Sant Joan de Moró

07/04/2020

Sant Joan de Moró es un municipio de la provincia de Castellón. Se encuentra en la comarca de la Plana Alta, en las tierras llanas del Plá de Moro, cerca de la Rambla de La Viuda, y con un paisaje de cultivos de secano, principalmente almendros y olivos, con manchas de pinar esparcidas por los montes cercanos como el Mont del Mollet.

Constituye un pueblo de base rural y agrícola, donde la industria de la cerámica ha supuesto un tirón económico importante desde la década de los años 70, produciendo un cambio estructural importantísimo, debido a su proximidad con L’Alcora.

Historia

Diversos pueblos han habitado las tierras de Sant Joan de Moró, desde los íberos o los romanos, que dejaron su importante huella en el Mas de Flors, hasta los musulmanes en diversas alquerías y los cristianos que crearon un núcleo poblacional tras la Reconquista. El primer indicio del municipio hay que buscarlo más concretamente en el llamado “Castell de Moró” de cuya existencia se tienen noticias ya en el año 1100, que se encuentra enclavado en el Tossal de Mollet a casi 700 m de altura, formando parte del cinturón defensivo del Castillo de Montornés.

Sant Joan de Moró se segrego de Vilafamés en 1990, naciendo como municipio independiente en esta fecha, estando muy ligada a la historia de Vilafamés hasta entonces, siendo un tranquilo pueblo rural dedicado a la agricultura.

Lugares de interés

El poblamiento de Sant Joan de Moró lo componen 5 núcleos principales de población, siendo el más importante el que da nombre al municipio. Desde la Plaza Juan Renau podemos observar la Iglesia Parroquial, construida como ermita en 1887 y remodelada recientemente, que presenta planta rectangular, bóveda de medio punto, y capillas colaterales con unas dimensiones adaptadas en su momento a la población. Destacan sus vidrieras, ésta dedicada a San Juan Bautista. El Ayuntamiento, edificio moderno de líneas vanguardistas, es elemento aglutinador del sentimiento de este pueblo, construido por Vicente Trilles y que combina elementos cúbicos de líneas sobrias con apoyos curvilíneos.

El entorno natural de Sant Joan nos presenta lugares tan interesantes como el Tossal del Mollet, donde en su parte más elevada vamos a encontrar el poblado íbero, en el que aún observaremos restos de la fortificación; el castillo, una villa, una acrópolis, ... El Castillo estuvo ocupado hasta el siglo IX. En el monte encontraremos una pinada que sirve de escenario para la Ermita de Sant Miquel y para una zona recreativa.

Diversas rutas nos llevarán entre la abundante vegetación autóctona a parajes interesantes como puede ser la Font del Más de Moro o la Font de Ros, desde donde observaremos una excelente panorámica de Sant Joan de Moró y de la vecina L’Alcora. Otro paraje natural de fértil vegetación es el de la Font de la Figuera.

Lugares de necesaria visita como pueden ser las numerosas masías habitadas que podemos encontrar; el Mas de Moró, Mas d’Armeles, Mas del Pí, ... pero ninguno como el Mas de Flors, donde un pequeño núcleo medieval de construcciones antiguas nos retrotrae a un pasado lejano, y nos deja admirar su conjunto lleno de armonía. Podremos admirar restos romanos.

Hacia el norte podemos recorrer las elevaciones que nos llevan hacia Vilafames, en el Pla de Lluch, dirigiéndonos al Barranc del Molí Roig y de allí ascender por cuidadas sendas al Tossal Blanc o al mencionado Tossal del Mollet.

Ya casi fuera de su término municipal podemos ver el Embalse de Mª Cristina, construido en el 1925 con una capacidad de 28 Hm3 para recoger las aguas de la Rambla de la Viuda, afluente del Mijares y facilitar el riego en la Plana Alta.

Gastronomía y Fiestas populares

La gastronomía de Sant Joan de Moró recoge la mejor tradición de la cocina valenciana de interior y así la Olla, mezcla de legumbres y carnes de la localidad y la Parrillada de Carne, son ejemplos principales de la gastronomía de Sant Joan de Moró. Es típico también la preparación del “Bolo de garrofera”, un hongo que se prepara de muy diversas maneras y con un sabor muy peculiar y agradable.

Asimismo, La paella y otros arroces no faltan en ninguna mesa.

En repostería destaca el Rollo de Sant Antoni.

La primera festividad del calendario es la de Sant Antoni, en enero, donde una hoguera en el centro de la plaza y el reparto de un rollo, roscón de trigo aromatizado con semillas, junto a la bendición de los animales en la procesión sigue recordando la importancia que para Sant Joan tuvo la caballería y la ganadería en su historia.

El 15 de febrero, una monumental paella une a los habitantes de Sant Joan a su alrededor para festejar la segregación de Vilafamés, y su constitución como municipio independiente.

El cuarto domingo de Cuaresma se celebra una romería a Sant Miquel.

Pero es sin duda en junio, alrededor de la Festividad de San Juan Bautista, el 24 de junio, cuando Sant Joan de Moró celebra sus fiestas patronales, que se produce una autentica explosión de actividades lúdicas capaces de satisfacer al visitante. Así, junto a los actos religiosos, los actos taurinos y los espectáculos de todo tipo como verbenas y actos musicales, llenan las calles de la localidad. Destaca la rememoración de tradiciones casi extinguidas como es el concurso de “Birles i Canuts”, un juego popular.

 

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